HE APRENDIDO QUE
martes, 16 de agosto de 2011
Reflexiones. . . .
domingo, 14 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
jueves, 11 de agosto de 2011
martes, 9 de agosto de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
sábado, 6 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
POR LA MAÑANA
Un desayuno perfecto para el sabado o domingo por la mañana...a mi particularmente me encantan!!!
Un poquito de mantequilla, tus frutas favoritas y un poco de jarabe de Maple.
Lo puedes complementar con un buen café negro o café late.
Delicioso......
LA MARIPOSA AZUL
Había un viudo que vivía con sus dos hijas, curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. Él sabía responder algunas, otras no.
Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina. El sabio siempre respondía a las preguntas sin la menor vacilación.
Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.
Una de ellas apareció con una hermosa mariposa azul que utilizaría para engañar al sabio.
- ¿Qué vas a hacer?, preguntó la hermana.
- Voy a esconder la mariposa en mis manos y voy a preguntar al sabio si está viva o muerta. Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta, será una respuesta equivocada.
Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.
- Tengo aquí una mariposa azul, dijo una de las hermanas. Dígame, ¿está viva o está muerta?
Con mucha calma, el sabio sonrió y respondió:
- La respuesta está en tus manos. Autor anónimo
¡Que cada cual saque sus propias conclusiones!
Había un viudo que vivía con sus dos hijas, curiosas e inteligentes. Las niñas siempre hacían muchas preguntas. Él sabía responder algunas, otras no.
Como pretendía ofrecerles la mejor educación, mandó a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina. El sabio siempre respondía a las preguntas sin la menor vacilación.
Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no sabría responder.
Una de ellas apareció con una hermosa mariposa azul que utilizaría para engañar al sabio.
- ¿Qué vas a hacer?, preguntó la hermana.
- Voy a esconder la mariposa en mis manos y voy a preguntar al sabio si está viva o muerta. Si él dijese que está muerta, abriré mis manos y la dejaré volar. Si dice que está viva, la apretaré y la aplastaré. Y así, cualquiera que sea su respuesta, será una respuesta equivocada.
Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.
- Tengo aquí una mariposa azul, dijo una de las hermanas. Dígame, ¿está viva o está muerta?
Con mucha calma, el sabio sonrió y respondió:
- La respuesta está en tus manos. Autor anónimo
¡Que cada cual saque sus propias conclusiones!
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